Hace tiempo encontré una lista curiosa de normas culturales que suelen pasar desapercibidas cuando viajamos a ciertos países como Singapur, Kenia o México. Son esas reglas no escritas que, aunque nadie te las explica abiertamente, los locales esperan que respetes. Este tipo de contenidos siempre me ha parecido fascinante para llevar al aula de ELE, ya que abre la puerta a una reflexión intercultural muy rica.
Inspirándome en esas normas, he diseñado un juego de memoria ideal para practicar el imperativo negativo y generar conversación en clase. A través de esta dinámica, los estudiantes pueden no solo reforzar aspectos gramaticales, sino también crear su propio decálogo con recomendaciones de comportamiento para quienes visitan sus países o regiones. Una manera divertida y significativa de trabajar lengua y cultura de forma integrada.


